Desertores del chupete

Quizás no lo sepas aún, pero tu retoño/a también podría ser un “DESERTOR DEL CHUPETE” ¿Cómo saberlo?

5 SENCILLOS PASOS

1) Introduzca el adminículo anatómico, más conocido como «chupete» (o «chupón», «chupeta», «tete», «chupo») y aguarde unos instantes la reacción del pequeño babysapiens. Si lo escupe como tiro con garrocha, alejándose cual cohete atravesando la estratósfera, lamento diagnosticar que su hijo podría ser candidato al club.

2) Verifique su stock de chupetes, que seguramente coleccionó durante su embarazo en respuesta a las reiteradas sugerencias: «Comprá distintas marcas, por las dudas». Tome el chupete ultrasoft sin BPA de silicona, el de látex, el freeflow ventilado, el anticólico, el que brilla en la oscuridad, el de forma de oso, el que mide temperatura, el que trae chip con GPS por si se extravía, el que baila solo y canta La Macarena. Repita el punto 1) y aguarde resultados.
Si el rebelde en pañales reincide, pase al siguiente punto.

3) Mande al padre de la criatura a comprar uno con la siguiente instrucción: «Comprá el más barato que encuentres». Si su hijo/a no es de aquellos que gustan de lo bueno, bonito y barato, continúe con el.

4) Seduzca a la criatura haciéndole creer que el chupete es lo mejor que le sucedió en su vida. Dígale con convicción: «Ahhmmm qué rico mi chupete», al mismo tiempo que imita el ruidito de succión y contornea su cuerpo en evidente gozo.
Que el padre repita la operatoria; quizás el bebé lo reconoce como una fuente más fiable.

5) Si la negación es permanente y rotunda, acepte la derrota. Bloquee de su celular a las madres que aseguran que su hijo concilia el sueño rápidamente con unas probaditas de su «tete». Obsequie su colección a una futura mamá. También despréndase de los agarrachupetes combinables. No, tampoco los va a necesitar.

Y, finalmente, ESPERE.

Aguarde a que, en unos años, el resto de madres luche cuerpo a cuerpo por quitarle a su descendencia el preciado elemento. Y ahí sí, victoriosa, declare a los cuatro vientos:
«Ay, por suerte el mío nunca agarró el chupete»

¿Es tu hijo un desertor del chupete?
¡Hacelo socio del Club!

Escrito por Tefi Toretti
@lostalleresdemama

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